Rusia

Tras la desaparición de la URSS, sigue siendo el Estado de mayor extensión del mundo. El clima es extremado y lo es tanto más a medida que se avanza hacia el norte. Su paisaje es muy variado, debido a su extenso territorio. Los ríos más importantes son: el Volga, Ural, Dniéster, Dniéper, Don, Neva y Diuna. Este país esconde maravillas históricas y arquitectónicas como las ciudades de Moscú o San Petersburgo, y naturales, como la estepa siberiana.

El mayor exponente de la Rusia Imperial, conocida como la Ciudad de las Noches Blancas, es San Petersburgo. Fundada por Pedro El Grande en 1703, floreció con Catalina La Grande, convirtiéndose en una joya arquitectónica. Recorriendo sus famosas calles, nos toparemos con los lugares de mayor interés: la Fortaleza de Pedro y Pablo (la construcción más alta de la ciudad donde se conservan las tumbas de los Romanov), el Palacio de Invierno, el Instituto Solny (donde fue proclamado el poder soviético). El Palacio Yussupov es uno de los más bellos de San Petersburgo. Su interior ha sido reestructurado y actualmente alberga un centro cultural para profesores, aunque son visitables las salas de ceremonias, los salones y el teatro privado.

Mención especial merece el Museo de El Hermitage, ubicado en el antiguo Palacio de Invierno, a orillas del Río Neva. Posiblemente el museo más grande del mundo, alberga más de tres millones de obras de arte, entre las que se encuentran hallazgos babilónicos, egipcios, asirios, chinos e indios.
Petrodvorets fue antaño residencia de verano de Pedro El Grande. Construida a comienzos del siglo XVIII por el arquitecto italiano Bartolomeo Rastrelli, se considera la residencia de verano más hermosa de los zares. En el exterior hay un magnífico parque, con 300 acres, que albergan espectaculares fuentes.